Yo, que he contemplado la magnificencia
quiero mañana encontrar al Alicanto
regocijarme en su vuelo
y me llevé tras la morada de los metales preciosos
para que pueda alimentar a sus crías
y que me regale una pluma
así pueda escribir hermosas palabras, como el diamante
y darle una luz nueva a cada uno de mis días.
Las luces rojas del alba me recuerdan a tu respiración
constante, reticente, casi que se apaga con cada exhalación.
Como desde un balcón contemplante me atraen las nubes
- Ven conmigo hermano, el viento te envuelve, conmigo al mar.
Si tan sólo pudiese viajar sin escapar, marcharme sin volver
ya nada sería igual.
Grandilocuentes, espantosas, - muy queribles en todo caso-
se convierten las imágenes frente a mis retinas
¿qué esperan las estrellas para adormecer mi cuna?
Esperan que muera y vuelva a nacer,
porque en una cuna jamás volveré a dormir
pero sus fugaces caricias mis ojos llorarán eternamente
en completo regocijo.
1 comentario:
que andan (o son) prolíficos, compañeros míos.
y uno, no proliferando ni produciendo, sólo leyendoles.
¡malditos!
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