Inesperadamente huyendo de la expresión mortuoria de los rostros de los hombres, buscaría señalar la fuente de la luz que el viento tibio eclipsa. El adormecimiento lo protege de la nueva madrugada. Brumoso, el mundo se extiende como un espejo de piedra oscura, reflejando desde sus pies una sátira de la verdad. Tlatelolco, Chac-mool, Tezcatlipoca, Chiapas. El viejo México y sus nombres se mezclan con el Nuevo México y su silencio. Fantasmas de viejos chamanes danzan en falsos cenotes junto a él, figuras oscuras con yelmos ácidos los asesinan con fuego. Encapuchados, vírgenes, serpientes, corazones, el hambre; uno a uno van despertando con ojos femicidas, y de la misma forma se desvanecen entre la negrura que crece. Cierra los ojos, los abre: no hay diferencias. Hielo. La nieve cubre sus ropas de piel, las suyas y las de sus enemigos y las de los animales. Coje un átlatl y dispara con los ojos cegados por la estupidez. La lanza alcanza un objetivo. Un cuerpo yace boca arriba sobre el suelo blanco, con el proyectil erecto sobre su estómago como una Longinus o una irrevocable sentencia divina. Una serpiente de proporciones inigualables se acerca. Él arranca la lanza de su estómago, se levanta y la devora placenteramente, con odio. La serpiente arde en plumas volcánicas de obsidiana, quemando su garganta y estómago, y entonces él es el que arde en el estómago de un reptil tan marítimo que no hubiese soportado una gota de nubes. La voz susurra mientras él poco a poco despierta. ¿Qué voz? ¿La de la serpiente? La herida en su estómago sangra escorpiones de terracota, caracoles de terracota, terracota pura y fundida. Diez sombras enormes lo agarran, van a asesinarlo en medio de ese maravilloso jardín de calabazas. Lo flagelan con sus manos de alfileres. Muere de a poco. Abre los ojos con un sol enorme como un sol. Ardiente como un sol. Como un Sol. Ha vuelto a Tlatelolco. ¿O a Yaxchilán? No. Es por fin otra vez la maldita y reiterativa plaza. Todo es lo mismo, y él ve las figuras de los muertos marcadas en el asfalto pisoteado.
10.10.08
México
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