20.11.08

Espía Soviético V - Jane's Addiction.

La noche se había cerrado sobre Chicago. Pachito vistió sus ojos de Danilo, masticando aún la cátedra que había escuchado. Como le hubiese gustado destruir ese capitalismo enfermizo con lo que había aprendido en la Lumumba. Entró en el bar sin fijarse en el nombre ni en la luz ni en dirección. Como le hubiese gustado pintar de rojo aquel salón plagado de latinoamericanos traidores. Se sentó precisamente donde debía sentarse. Como le hubiese gustado olvidar su maldito pasado. -'Un scotch'-pidió, y antes de que le sirvieran el vaso corrigió: 'No, la botella'. Pagó los treinta dólares deteniéndose un segundo a mirar las caras de los presidentes, se sirvió un vaso y miró al imbécil que tenía al lado. Su cara no podía ser más estúpida, alargada como una bala, los ojos demasiado pequeños. Asi que así se ve un acromegálico, pensó. Se sirvió otro vaso y se acercó su rostro al del tipo.
- Esta ciudad esta llena de imbéciles - le dijo - ¿No cree?.
- Este país está lleno de imbéciles, y los que no lo somos venimos a deshacer la diferencia en whisky. ¿No prefiere el bourbon?.
- No soy de acá - contestó Pachito tajante. - ¿Usted sí?
- Nací en Memphis. Cuando Memphis era un pueblito de negros albinos. ¿Entiende?
- Claro. También conocí tipos así en mi país. ¿Quiere un trago?
El tipo asintió y tomó lentamente el whisky. Parecía dudar, como si le recordara algo. Pachito se fijo en las marcas del brazo y se decidió a ser más agudo.
- ¿Sabe que deberíamos hacer? Olvidarme yo del maldito profesor y usted de la maldita heroína, tomar la botella e ir por un par de mujeres. Chicago esta repleto a esta hora. - Pachito sabía de lo que hablaba, y al tipo le brillaron los ojos.
- Me han hablado de una bailarina. Quizás usted me pueda ayudar a encontrarla. Trabaja en un lugar llamado Babylon's. Su nombre es...
- Jane O'Toole - interrumpió Pachito -, usted no tiene idea de los sueños que he tenido sobre ella.
Asi que es a ella a quien busca, pensó. No pudo resistirse a la idea, estúpida idea, de llevar a Vaima con Nadia y que ella, sí, ella, viera que era un héroe. Tanto entrenamiento, y seguía imaginando las mismas cosas que a los quince. Pachito se rió de su propia imbecilidad, pero su ego era muy testarudo.
- Danilo Errázuriz - le dijo al tipo mientras salían del bar - . De Santiago de Chile.
- ¿Santiago? El general es un gran tipo, - le estrechó la mano - Vincent Vaima.
- Sí, el general es un gran tipo. - Pachito ya sólo era Danilo, el whisky pensaba por él, y sintió que la 9 milímetros le hacía cosquillas en la sobaquera. Por alguna razón, en el camino hacia el Babylon's hablaron de Maradona y no de Jane O'Toole, que se transformaba poco a poco en Helena de Troya.

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