Memphis, Tenessee, blancos locos confederados, esclavos negros cosechando el campo, cantando unos blues en la noche a escondidas del patrón; sí, a ese tipo parecía habérsele soltado una teja, pensaba Pachito mientras apagaba un pucho en el cenicero, tan elegante que daba pena llenarlo de cenizas. Esquivando la muchedumbre de vaqueros tejanos venía Vincent Vaima, con los ojos entrecerrados después de haber estado casi veinte minutos en el baño. Se sentó en su puesto sin mirarlo, y bebió un trago de absenta. Pachito le dijo algo simpático, pero Vaima permaneció indiferente. Entonces Pachito se zampó su vaso de una. Le molestaba la indiferencia. Decidió abstraerse un poco de los vasos vacíos de su mesa y se volteó para mirar a su alrededor. Era un tugurio bastante acogedor. El techo era bajo y cavernoso, lleno de luces azules, humo de cigarrillo y esculturas afrodisíacas. El escenario estaba vacío y había música de fondo. La gente conversaba tranquilamente en sus mesas, sobre mujeres, armas, política y caricaturas. En la mesa de al lado había dos sujetos misteriosos, corpulentos y trompudos, que miraban a su alrededor con recelo. Llevaban barbas cuidadosamente afeitadas, un par de aretes estratégicamente colocados y peinados estrictos; parecían hechos a la medida. En cierto momento, la mirada de uno de ellos se cruzó con la de Pachito y sintió un escalofrío.
-Va a empezar –dijo Vaima, con su voz de ultratumba.
-Pide más absenta
Una camarera rubia y con un lunar junto a los labios les dejó dos vasos llenos, un guiño y un velo de sensualidad que dieron paso al silencio en las mesas y a la oscuridad. Unas luces rojas se derramaron sobre el escenario. Había tanto silencio que podían escuchar el sonido de múltiples cigarrillos despegándose de múltiples labios. Vaima no pestañeaba. Una silueta de curvas tranquilas apareció desde el fondo del escenario, vestida de frac, con un sombrero y un bastón. Caminó decididamente hacia el borde, sus tacones resonaron por toda la estancia. Vaima pestañeó. Una música enajenadora, un poco enfermiza, hacía bailar a la silueta sobre el escenario. “Natalia” pensó Pachito. “O´Toole” pensó Vaima. Las luces se encendieron con un chasquido y el local entero estalló en frenesí; se oyeron gritos, chiflidos, una música manhattaniana a todo volumen y tragos al seco. Allí estaba Jane O’Toole, la bailarina del Babylon´s, con sus movimientos precisos, sus roces precisos, sus miradas precisas y la forma de sus pechos intelectuales insinuándose debajo de la camisa y la corbata. Esa noche, Jane era una mujer soberana, que se reía detrás de alguno de sus disfraces, no precisamente del que llevaba en ese instante, pero de alguno de los que solía llevar entre todos los ojos que deliraban con su piel abrumadoramente blanca.
-Dos más, por favor –pidió Pachito.
Vaima había desaparecido. Pachito buscó por todos lados y no lo encontró. Los sujetos de las primeras mesas aullaban como perros hambrientos, la música subía de nivel cada segundo que pasaba; se volvía más saturante, más atropelladora, la trompeta parecía agonizar escandalosamente y había un par de magnates que conversaban sobre el espectáculo, hijos de puta. Pachito cerró los ojos y se sostuvo la cabeza. De pronto los abrió y advirtió que los dos sujetos de la mesa de al lado también se habían ido. Miró alrededor una vez más. A pesar de la música, todo había caído en un momentáneo estásis. Se apagaron las luces y la absenta en su sangre hizo estragos. Estaba realmente mareado. Se escucharon gritos, murmullos de desconcierto, reclamos enfurecidos. Pachito se levantó y el mundo entero le dio vueltas. Volvió a sentarse, buscó su pistola en la gabardina, escuchó tres balazos, un grito despavorido y varios vidrios haciéndose pedazos.
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3 comentarios:
ahora nadia además de jane, se llama natalia.
¿será la complejidad del personaje que tiene 3 nombres?
ja
nada de eso Kelly-Patty, Natalia es una mujer que dejo una herida en el corazón de pachito, una herida que aún no termina de cerrar... podría ser una mujer q recuerda de chile, o tal vez otra latina q conoció en las estepas del imperio comunista...
baaah
nose pq le puse natalia.
tomemoslo como un error de la matrix, como pachito-panchito.
andres
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