Hubo un año en que Santiago se llenó de polillas. No parece algo importante, pero lo que sucedió es que EN VERDAD se llenó, y eso no podíamos pasarlo por alto. No sólo en las noches, cuando perseguían las luces de los focos o de los televisores que alimentaban los desvelos, sino también durante la mañana, cuando te duchabas, y durante los almuerzos, y durante las tardes cada vez más calurosas, mientras nos revolcabamos en un silencio y un hambre tan fáciles de solucionar que eran como un regalo. Los más felices eran los pájaros, que empezaron a engordar hasta tal punto que a veces ya no podían esquivar a los autos, y por supuesto las mismas polillas, que por primera vez en tantos años sentían que volvían a ocupar la posición de importancia que merecían. Obtenían titulares, cinco millones de personas mencionaban su nombre con sorpresa o asco, y ocupaban por fin cada espacio de una ciudad que hacía años que crecía y crecía sin darles tregua, sin detenerse, dejándolas atrás como dejaba atrás también la memoria. Para nosotros, creo, fueron como una suerte de recuerdo. Como una fotografía de hace veinte años, de hace cien años, de hace dos mil años, porque aparecían irrespetuosamente en cada lugar, ignorando todo lo que habíamos hecho para olvidarlas. Dormíamos en silencio en la misma cama, como un matrimonio gastado, cocinábamos con ellas revoloteando en los cajones, y cuando tomábamos cerveza se cruzaban frente a nuestros ojos brevemente, hechas de polvo, luciérnagas con la luz muerta. Entonces pensamos que se irían pronto, que vivían poco, que sólo era un efecto del invierno que había estado mezquino, y la verdad es que no sabría decir si dejaron de llegar los años siguientes, o si sólo nuestros ojos se acostumbraron tanto a ellas que dejaron de ser invasoras para ser vecinas, allegadas, y comenzamos a ignorarlas como hacía tiempo habíamos comenzado a ignorar con rencor a las plazas y los niños.
---
Digo yo, para seguir con el asunto ese de los insectos. (Dípteros, coleópteros, ¿que importa?)
1 comentario:
Yo nunca pude ignorarlas xD (habría sido un gran respiro) y creo q nunca podré, lo cual ya no me molesta
esta genial el escrito! vamos a por más pteros
Publicar un comentario