- Todas las mujeres son iguales. Todas quieren lo mismo. - hubo un silencio estúpido.
- ... - más silencio estúpido. - ¿Y qué quieren?
- Un príncipe azul.
No entendí mucho. Es decir, entendí lo que me quería decir. Lo que no entendí fue como un tipo tan estúpido, si E-S-T-U-P-I-D-O, podía tener tanta razón. Me molestaba que tuviera razón.
- ¿Y a mi de que me sirve eso?
- Convéncelas.
- ¿Ah?
- Convéncelas de que tú eres un príncipe azul. SU príncipe azul. Harán lo que sea por ti.
No diría que no me tentó la idea. Era un camino fácil. Además yo no iba a enamorame, estaba seguro de eso. Sí, sí, ya sé lo que están pensando. A mi no me iba a pasar, no soy como ustedes, no puede pasarme. O al menos entonces.
- ¿Y que gano con eso?
- ¿Eres idiota?
- ...
Sí, había sido una pregunta idiota. Mas idiota aún teniendo en cuenta a quien tenía en frente. Pero tampoco había mucho más que decir. Se trataba de decidirlo y ya. Como cuando te paras frente a una vitrina de libros. O de un refrigerador. Lo haces, o no lo haces, y eso es todo. Miré los ojos enrojecidos por la sequedad del aire del otro imbécil. Mire mis manos. Eran casi del mismo color. Me quedaba sin ideas y quería ganar tiempo. ¿Por qué? Porque eso es lo que hacen tipos como yo. Traicionan.
27.11.08
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
me gustaste yerko,
atte,
principe azul.
eso lo escribio el simón
~Moevius
Publicar un comentario