Bailan las copas sobre la mesa,
bailan las espadas, bailan los oros,
bailan los bastos en los ojos de la gente.
¿Y nosotros qué?
He visto pájaros luchando,
he visto pájaros follando,
he visto pájaros naciendo.
¿Y nosotros qué?
La vieja parece estar enamorada
de la mierda que la cubre,
necesita ponerse otro vestido.
Y sólo escucha esa canción.
Me parece que sangran las veredas,
que los ángeles de la guarda
han sido reemplazados
por un montón de almohadas.
Llevaría un estandarte
del fulgor y la muerte,
pero eso ya pasó,
demasiados años lo aplastaron.
¿Que sucedió con la bailarina
de los pies de viento?
Ah sí, los zapatos los guarda
el polvo de un cajón.
¿Y nosotros, qué?
Dime, dime, dime qué.
Haciéndole el amor al ego.
Y las drogas químicas en el bolsillo.
Me dan Dios, quiero más.
Nena, nunca comprenderé,
lo que me pides.
Domingo azul, la suave nota
de nuestro silencio,
y ahi están los sueños,
camino al auto brillante.
Va a caer la lluvia entre nosotros,
y vamos a ser uno sólo,
y seremos más y más,
y nada más cambiará.
Se me antoja el frío de los bosques vírgenes, de las selvas prostitutas, de las pampas y los desiertos y los gritos enfermizos de los niños que se alientan a si mismos. Cada domingo sacando el orgullo en los teatros de los sueños. Cada domingo pintando por fin la ciudad del color que más nos gusta. Cada domingo en que sólo se puede la victoria, en que todos somos generales, en que no importa nada porque somos por fin conquistadores. Cada domingo en que al otro día el hambre despierta como nunca, y volvimos a ser simples soldados.
¿Y nosotros, qué?
No hay mas que Diez.
Y la tierra violada sólo lo aplaude a él.
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