28.1.09

Manifiesto.

Mantengo la firmeza en este lento camino sin retorno.
Sin retorno, sin retorno, sólo este camino es sin retorno.
Como ratones enceguecidos por el hambre,
Como árboles que no olvidan la luz,
Hipocritamente paralelos, nuestros caminos llegan
a diez mil encrucijadas absolutas.
Lisan-al-Gaib, cada uno de nosotros.
Transformemos las verdades en bacterias, en plagas,
en insoportables soles que quemen los ojos ignorantes.
El contrato indisoluble fue firmado hace siglos,
cuando el primero de nosotros miro las olas
y se reflejó en el espiritú de un viento
que se llevaba sus palabras hacia el ethos de la Tierra.

Somos los hijos de una muerte,
los asesinos de una historia.

Esta voz será escuchada en todas partes.

1 comentario:

Moevius dijo...

hijo de la muerte esta bien para mi,los buenos caminos son de sentido único.

~sinvergüenza con honor.