17.11.08

espía soviético III - pachito toma cocacola

Al avión subió Pachito y bajó Danilo. Tendría que arreglárselas con el chapurreado inglés que aprendió escuchando a los Beat 4 y a los Vidrios Quebrados.
Se sentía algo temeroso, pero no por la razón que lo despidió de Moscú. Friedman era tarea fácil, y sino resultaba ser así, ya no le importaba tanto. Mas temía por encontrar a Nadia. O que Jane no fuese su Nadia.
Pero debía concentrarse en lo práctico ahora.
Llegar a la universidad a la que iba de ‘estudiante’, registrarse, conseguir alojamiento y contactar alguno de los 6 que tenía anotado en un papel, marcando la página 73 de Das Kapital, cuidadosamente guardado en su maleta.
Pachito presentía que el juego del que estaba siendo parte no terminaría en buen puerto.
Se registró sin problemas, consiguió una habitación donde compartiría un departamento con una chica de Nueva Orleáns y un neoyorquino –esto de los gringos de ponerle el new a las ciudades, pensó- . No demoraron en hacer buenas migas. Lucy estudiaba literatura, y Tom estaba tomando cursos de arte y cine. Compartían el gusto por los clásicos, bueno, sus clásicos. Pachito había crecido leyendo a Melville, a Faulkner, a Joyce, a Dostoievski, escuchando a Charlie, a Dizzie, a Ella, a Duke, a Fred, viendo a Wells, a Hitchcock, a Chaplin, a Buñuel, a Lang, a Ford, a Bergman… en fin, tenían mucho que compartir. Él prometió les mostraría la música de su natal Santiago, los dejó escuchando los vinilos que llevaba consigo de Violeta y Victor –por mientras- y partió a llamar a uno de los seis. Pero no a Nadia, no aún.
Contactó a un tal Pietr, o Robert. Quedaron de juntarse en cuarenta minutos en un café en Rochester con la 4ª av.
Pachito, perdido en sus ensoñaciones o entrampado en su inglés, se perdió en el camino y 15 minutos pasados los 40 se sentó con Pietr, que ya llevaba la mitad de un café. Su cara le era muy familiar pero no supo recordar de donde.
Pidió una Cocacola para él –when in Rome, do as the romans do- y esperó instrucciones.
Pietr le dijo que ellos estaban al tanto de la presencia de tres de los seis. Tendría que asegurarse a todo costo pasar desapercibido, contaban con él para seguir a un tal V.V. y averiguar tras qué o quién andaba. Friedman llegaría a California en 3 días más.
Pachito tenía 3 días para terminar de mostrar a Lucy y Tom los discos, encontrar a V.V. y terminar con Friedman. Y claro, conocer a Nadia.

3 comentarios:

Unknown dijo...

que siga que siga.
que tiene que haber un desenlace a tan emocionante historia.
¿que 007? ¡pachito!

Anónimo dijo...

bah, eso salió por el email de curso.
era yo.

Conti dijo...

con permiso, esta bakán panchito!
sigo leyendo mañana, ya bastante me ha desconcentrado.