-Si, cuando falta inspiración uno se pone inevitablemente a escribir sobre la falta de inspiración. Sobre la falta de inspiración escribimos sin inspiración. Como Edwards que, siendo un poeta frustrado, se dedicó a escribir sobre la vida de otros poetas. Pero no, retiro lo dicho, 1-por que sé muy poco de Edwards y no he leído nada de él y 2- porque por lo poco que sé de Edwards, se ve que el viejo la lleva.-
Bueno dejemos que vomite el subsconciente, escribamos sobre lo que es escribir, alejemonos cada vez más de la materia, para que en el futuro nuestros descendientes escriban sobre los que escriben sobre lo que es escribir. Y se olvide lo que es escribir, de una vez por todas. Amén.
Poesía e inspiración
I
Hay un miedo que impide explorar demasiado las profundidades de la conciencia.
Cada vez que el hombre se adentra en ellas, su instinto lo arroja hacia fuera.
En esas profundidades se encuentra el éxtasis más infinitamente intenso que exista
Y que nos es ajeno, más efímero que la más inasible de las abstracciones,
Esas que se pierden como los sueños entre sábanas enfermas de sol,
O como se pierde la dulce espera con el presente inevitable y su precipitación de hechos.
Es un éxtasis superior a la realidad, pero que sumerge profundamente en ella.
Un éxtasis que inspira a los hombres porque es algo vago, algo que no comprenden totalmente,
Para escribir semejante poesía, los grandes poetas (vaya expresión) deben haber perseguido constantemente ese éxtasis,
Para abstraer la realidad en un verso se requiere el desenfreno estático de ese éxtasis.
¿O no?
II
La inspiración es contradictoria, totalmente ultraterrena y cotidiana,
Es tangible, imprevista, racional pero conduce lentamente a la locura.
Algunos intelectuales afirman que la inspiración no existe, o bien que es un proceso
Que implica un trabajo consciente y minucioso, blablabla
Te quieren educar para que te inspires.
Pero es cierto que la inspiración es algo así como un titiritero intrigante,
Que persigue a los hombres, quiénes huyen de ella inconscientemente.
El humano es el único autómata acosado por estas fuerzas sobrenaturales,
En este delirante camino en el que juegan con la muerte, desatan guerras y ríen fuerte, luego se enferman de desolación, se enamoran, se vuelven locos, sienten incomprensión y buscan utopías para refugiarse.
La impotencia de no poder encontrar certezas a nuestro alrededor.
¿Por qué tendremos que ser nosotros los concientes?
III
No existe ninguna otra ley en el mundo que sea más eterna que la belleza,
Todo lo demás es parte de ella en mayor o menor medida.
El único mundo ideal es aquél en el cuál los hombres renuncian a su humanidad,
Renuncian a la belleza y se vuelven superiores a la realidad.
Los mundos ideales y los paraísos son tan semejantes a la inexistencia.
Que nada nos consuma nunca,
Que los ideales sean siempre ideales, que la belleza sea siempre vaga, mediocre,
Que nunca los hombres alcancen la plenitud, que nunca conozcan la eternidad en su forma genuina,
Vivamos para siempre a la deriva, al acecho de los sueños inalcanzables,
Y sólo en brevísimos instantes, casi inexistentes, seamos eternos,
para luego caer, huir a ese destino que nos podría ser fatal.
Siempre es preciso volver al mundo, a la realidad, a lo banal, a la incertidumbre.
Que la belleza siempre sea un esbozo, aquel éxtasis intenso, que se consagra en la memoria
y en la poesía.
-
bah
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ché
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2 comentarios:
luego de lo leído puedo decir: ninguna autoridad para escribir respecto de la falta de inspiración.
yo, por el contrario -y desafortunadamente- soy experta en esas lides.
pati
ohh... la zorra.
que bonito q escribes!
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