27.11.08

rouge


Le pedí su teléfono después del martini. El borde de la copa estaba suavemente marcado por su rouge de un rojo rabioso. Me miró, despectivamente, con indiferencia, pero inclinó la cabeza. Le pasé mi tarjeta y en eso entró el guaton Ramirez. Me miró como quien dice "sortudo tu, ¿ah?". Sí, sortudo. Ella soltó un suspiro de resignación frente al silbido del guatón, me pasó la tarjeta y se fué.

Embobado la miré caminar hacia la puerta y tomar un taxi. Miré mi tarjeta y ahí estaba. Su boca en un rojo rabioso y ni señas de su teléfono.

1 comentario:

pk dijo...

(otro del almanaque 2002,
rescatando viejos trastos)