20.12.08

Nueva Investidura

Es una necesidad construir nuestros propios símbolos, ya lo dijo el poeta. Es necesario que la realidad(¿material e inmaterial?) sea la materia prima, lo dijo el poeta. El poeta entonces lo hizo, se da cuenta de su poder. Los elementos que comulguen en su extasis, provendran de esta creación y de este poder.

El ego facilmente se masturba, se niega, se le da la espalda. Siempre tenemos una relación sospechosa con este concepto. Tal vez porque no existe. El ego no clasifica una parte de nuestro ser. Somos unidades de existencia humana. El ego es una categoria corrupta. El Ego es producto de la producción de simbolos, nos inventamos. Nos inventamos y también a los demás. Estamos así entontados con la existencia humana. La vida es algo serio. Todos lo sabemos. No importa lo que estas palabras digan, hay algo entremedio. Siempre hablamos los mismos temas, del Todo, del Yo, del Ego, de Dios, La realidad, La materia, La Idea.

Nuevas investiduras vienen con la madurez, ese ajuste de lo ideal de la niñez a la realidad, del que tiene la dicha de sentirse hombre. Queremos que nuestros simbolos desfiguren al mundo, lo hace el poeta, lo hace el Hombre. Queremos que nuestros ojos vean bestias cuando los vemos a ellos, queremos que ellos mismos se vean así mismos como bestias. Que se desmayen al mirarse al espejo. Podemos ver entre nosotros como arde nuestra creación, hervir de placer y de extasis. El cielo es hermoso, pero cielo es. Ellos son bestias. Miremonos a los ojos. Tu no eres nada, tu eres mierda. Nosotros te podemos convertir en oro. No sirve estar domesticado. No sirve tal vez la literatura burguesa. No sirve el eruditismo. Sirve destruirse entre todos y crear. Sirve la telepatía. Ya no sirve lo que quisieron hacer de nosotros. Tal ves estamos perdidos ya, yo no me rindo.Fundamos una religión esta semana, ahora solo me queda destruirla, negacion y afirmación. Somos conquistadores porque nos apoderamos de la conciencia de nuestros hermanos, hacemos una ocupación del espacio dentro de otro ser. Reciproco. Cruzamos la puerta de la muerte, de la que nada se puede decir. El fuego.

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